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Problemas relacionados con la degradación del ecosistema

La degradación del ecosistema es un problema ambiental que disminuye la capacidad de las especies para subsistir. Esta degradación ocurre de diferentes formas y se manifiesta en una disminución de la riqueza de los ecosistemas así como en su diversidad biológica y en los bienes y servicios que pudieran ofrecer, afectando especies autóctonas y/o migratorias. La degradación de los ecosistemas debida a la sobreexplotación de sus recursos, aunque sirve a un propósito económico de corto plazo, en el mediano y largo plazo tiene efectos directos y negativos sobre el bienestar social. El ecosistema, mientras no se degrada, representa una fuente de riqueza para la sociedad y de allí la importancia de conservarlo en buenas condiciones.

Una de las causas principales que contribuyen a la degradación de los ecosistemas es la deforestación debido al avance de la agricultura y a la explotación inadecuada de los bosques. Más tierra está siendo deforestada para la agricultura y ganadería comercial y debido a la sobreexplotación de los bosques para madera y electricidad. La tasa de deforestación en Nicaragua es de más de 150.000 ha por año y en Costa Rica más de 18.500.

A menor escala, otro problema son las quemas no controladas que se dan bien sea para preparar el terreno para actividades agrícolas o para eliminar el bosque para el desarrollo ganadero. Mediante esta práctica se elimina la cubierta orgánica del suelo, haciéndolo más susceptible a la erosión tanto eólica como hídrica. Además, las quemas generan problemas de salud y disminuyen la estética del paisaje.

También está el caso de las quemas accidentales o naturales que afectan áreas de bosque natural. En los cantones de Upala y Los Chiles, en Costa Rica, se quemaron entre 1998 y 1999 aproximadamente 10.000 ha. Este problema es más severo aún en el territorio nicaragüense de la Cuenca. La falta de equipo y organización por parte de las comunidades para controlar estas quemas es uno de los principales obstáculos para evitar que se quemen grandes áreas.

La construcción de caminos sin medidas adecuadas de drenaje o en territorios que propicien la penetración y el asentamiento de pobladores, significan factores altamente tensionantes a los ecosistemas, sobre todo aquellos que por sus condiciones de clima y características de suelos y aguas son sumamente frágiles.

La minería y la extracción de materiales para la construcción sin tomar en consideración medidas de mitigación ocasionan un fuerte cambio en el paisaje natural, degradando a su vez valiosos ecosistemas.

Los humedales constituyen ecosistemas muy frágiles que están siendo fuertemente afectados, lo que incide en la disminución en número y diversidad de especies de la flora terrestre, aves, reptiles, mamíferos, peces y crustáceos. Este problema se presenta por la sobreexplotación de especies de la vida silvestre, bien sea para alimento de la población, para el comercio de su piel o para el comercio de las especies vivas, y por la sedimentación, que ocasiona cambios en la calidad de las aguas, que afectan significativamente la reproducción de las especies acuáticas que viven y/o se reproducen en los humedales.

Los humedales de la CRSJ son ecosistemas de gran valor, que regulan el ciclo hidrológico y brindan alimento y refugio a cientos de especies, incluyendo grandes cantidades de aves migratorias. Una causa importante en el deterioro de este ecosistema es el drenaje de amplias áreas de humedales para dar paso a que se conviertan en zonas agrícolas o de asentamientos humanos. En fotos aéreas del sector de Caño Negro se observan cómo han disminuido a través del tiempo los espejos de agua, debido en parte al drenaje de humedales para fines agrícolas, como por la sedimentación generada en los últimos años en la Cuenca. El deterioro de estas áreas y la presión de las comunidades aledañas sobre la utilización de los recursos naturales de los humedales han conducido a la necesidad de elaborar planes de manejo con el fin de definir las características socioeconómicas de los usuarios y la orientación del uso debido a la alta dependencia que de ellos tienen las personas para su supervivencia. Gran parte de los problemas ecológicos de los humedales se deben al desconocimiento de los beneficios que aportan.

El uso de técnicas de pesca inapropiadas ponen en peligro la presencia de determinadas especies, alterando la cadena alimenticia de la fauna acuática y por ende deteriorando los ecosistemas acuáticos. Tal es el caso del tiburón toro, que difícilmente se encuentra ahora en el Lago Nicaragua o en el Río San Juan. En algunos casos, la introducción de especies exóticas pone en peligro la existencia de especies autóctonas y de alto valor cultural; tal es el caso del guapote, el cual está siendo disminuido en su población por la introducción de tilapias. El deterioro de los ecosistemas se agudiza debido a la poca presencia institucional que existe en el territorio, bien sea por limitaciones técnicas, económicas o por la combinación de ambas. Esto permite que las leyes vigentes en cuanto a regulación y control del uso de los recursos naturales no se cumplan. La sociedad civil participa de manera limitada, y en muchos caso muy tímidamente o con marcada apatía, en el control del uso y aprovechamiento de los recursos naturales.

Un aspecto que no ha sido evaluado en la degradación de los ecosistemas es la incidencia que diferentes fenómenos naturales tienen sobre los mismos. La ubicación geográfica de la CRSJ y los diferentes accidentes geográficos que en ella se encuentran la hacen propicia para que sufra las consecuencias de diferentes eventos de esta categoría. En la CRSJ hay varios volcanes activos cuyas emanaciones de gases y cenizas ocasionan daños a la cobertura vegetal y los suelos, contaminan los cuerpos de agua y ocasionan severos daños a la infraestructura y a la población. Entre estos volcanes se encuentran el Masaya, el Maderas y el Irazú. Otro fenómeno natural que se presenta en la CRSJ es el deslizamiento de tierras, el que aunque se localiza en zonas bien definidas, causan daños a los ecosistemas, al suelo, a los cuerpos de agua, a la infraestructura y a poblaciones enteras. Tal es el caso del Volcán Maderas, ubicado en la Isla de Ometepe.

Asimismo, durante el último siglo, la CRSJ ha sufrido los efectos destructivos de al menos tres huracanes, los que con sus altas precipitaciones ocasionan inundaciones que dañan los ecosistemas, erosionan los suelos, desvían los cursos de los ríos, ocasionan severos daños a la infraestructura y a poblaciones enteras, incurriendo en la pérdida de muchas vidas humanas. Otros fenómenos naturales que han ocasionado daños en los ecosistemas de la CRSJ son las sequías que se han presentado como una consecuencia del fenómeno conocido como El Niño y las actividades sísmicas, que han llegado a cambiar los cursos de los ríos. Tal es el caso del Río Tipitapa que conectaba permanentemente los lagos Managua y Nicaragua, pero como consecuencia de un terremoto producido en el siglo pasado, el fondo del río subió de nivel en cierto sector cortando la comunicación existente entre ambos lagos.

La degradación de los ecosistemas torna más vulnerable la infraestructura económica y social de la CRSJ y potencia los efectos que la población pudiera enfrentar. Esta vulnerabilidad se manifiesta en la disminución de los períodos de recurrencia de inundaciones y de sequías, los suelos se tornan más inestables. Entre las posibles soluciones al problema del deterioro de los ecosistemas se presentan el desarrollar programas de educación ambiental formal e informal para que el agricultor tome conciencia de su proceder, aumentar el cumplimiento de la legislación existente, promover el manejo adecuado de los recursos naturales y estimular la organización de grupos de base para controlar las quemas en sus inicios. Para prevenir o mitigar los daños ocasionados por condiciones extremas como son las inundaciones y las sequías y otros efectos de los fenómenos naturales, es necesario instalar un sistema de alerta temprana ante eventuales crecidas de cuerpos de agua y de seguimiento al comportamiento de las condiciones hidrometeorológicas, así como la instalación de una red sismográfica que permita monitorear el comportamiento de volcanes y de las fallas tectónicas. De igual manera, es necesario organizar a la población y diseñar y ensayar planes de emergencia ante eventuales fenómenos naturales, para reducir los daños que éstos causan.

Se requiere el fortalecimiento de las instituciones encargadas del control y regulación del uso de los recursos naturales, tanto en lo técnico como en lo económico y en la asignación de medios de movilización, que les permitan tener una presencia real en el territorio. Asimismo, es necesario crear los mecanismos para hacer cumplir la legislación vigente.

 

 
     
 

Categorías de problemas

 

Degradación de los suelos y sedimentación

 

Degradación del ecosistema

 

Calidad del agua

 

Aprovechamiento de los recursos hídricos

 

Marcos para el manejo integrado de la CRSJ

 

Desarrollo económico

 

Aspectos sociales

 

Sobreeplotación de los recursos naturales

 
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